miércoles, 17 de mayo de 2017

Pal Joey (George Sidney,1957). Sinatra, entre Kim Novak, jovencita buena (y a estrenar) y la lagartona entrada en años, Rita Hayworth

Hay films de los llamados clásicos que, vistos ahora, resultan insoportables. Los motivos pueden ser variados, por supuesto.
A mí uno de los motivos que me saca especialmente de quicio es el machismo rancio.
Podéis pensar, ¿por qué el rancio nos va a sacar más de quicio que el actual?
Probablemente el de hoy tenga más peligro. Seguramente es más venenoso porque, al estar actualizado y a la moda del día, nos pasa desapercibido y lo tragamos con mayor facilidad. Y sí, claro, la mayoría de las películas y de las series (aunque entre estas hay más variantes y necesitarían más matizaciones) son muy machistas, pero en este artículo quisiera concentrarme en comentar el machismo rancio.
Por ejemplo, el del film Pal Joey dirigido por George Sidney en 1957.



sábado, 13 de mayo de 2017

Figuras ocultas (Talentos ocultos en Hispanoamérica), Hidden Figures. Theodore Melfi

Hoy publica el Haffintong mi crítica de este film. Aquí tenéis el enlace.
http://www.huffingtonpost.es/pilar-aguilar/figuras-ocultas-interesante-ilustracion-del-racismo_a_22078401/

Pero me quedaron varias matizaciones en el tintero que paso a exponer aquí:




Mi crítica podría ser más dura porque yo también pienso que, en efecto, la película es algo “bambi” y evita en exceso crearnos malestar. Pero tal suele ser la opción habitual en las producciones tipo “Hollywood” (se produzcan allí o en cualquier parte del mundo). 
Hoy ese cine está muy polarizado (las series escapan mucho más al esquematismo): o bien se realizan films que se complacen y explayan sin recato alguno en sangre, brutalidades, explosiones y violencias sin fin, o bien, tienden a edulcorar sus relatos. 
Una tercera posibilidad existe y se practica: la de dar gato por liebre con películas que tratan temas trilladísimos y desde los ángulos más manidos pero que se presentan como “rompedoras y perversas”. O sea, lo que hacía Cela cuando decía palabrotas, lo que hacía en Umbral cuando elogiaba la violación, lo que hace el pajarraco Reverte cuando suelta machadas horteras, lo que hacen tantos directores: filmar tópicos patriarcales y machistas pero dándoselas de progres, atrevidos e iconoclastas. Siglos llevamos escuchando las mismas machadas misóginas y aún tenemos que soportar que nos la vendan como el colmo de lo “rompedor”. Así es que, por resumir: no creo que este film sea menos innovador y ni más convencional que muchísimos otros que nos venden como hiperosados.


domingo, 7 de mayo de 2017

“Tú y yo” (“An Affair to Remember") de Leo McCarey--- Indiscreta”, de Stanley Donen

Una obra de creación lleva, lógicamente las marcas de su época. En el buen y en el mal sentido. 
Dicho eso, con solo un año de diferencia, con los mismos condicionantes, pues, y -en el caso que nos ocupa- con el mismo actor protagonista, se pueden hacer dos obras que resulten totalmente distintas, no solo en lo anecdótico, en la trama, sino en los valores que vehiculan, en su intención, en su ritmo y dinámica, en su puesta en escena... en fin, en todo ese conjunto de factores que hacen posible o no su pervicencia. 
Hoy en día, la primera película de las que comento se soporta con dificultad, mientras que la segunda se ve en un suspiro... 


En la foto, a Cary Grant lo han "aclarado" porque en el film está mucho más "Zaplana" para que os hagáis una idea...

jueves, 4 de mayo de 2017

"Aurore", Blandine Lenoir, 2017

Si vemos el panorama habitual, esta película resulta insólita. 
Acumula varias rarezas:


-Protagonista mujer de más de cincuenta años. Cosa poco frecuente. 

- No especialmente guapa. No diré que fea, ni mucho menos, digamos que "mujer normal" según los cánones habituales. 
- Con kilos de sobra para criterios actuales (y ojo, no está obsesionada por el asunto ni hace régimen).
-Con dos hijas que tampoco son especialmente guapas. Ni extraordinarias. O sea, la película opta por personajes no-extraordinarios.
-De clase trabajadora. O clase media, sin miseria pero sin mayores "alegrías" y con necesidad de tener trabajo.

-Tiene una amiga; con la que no se mueve en el terreno tan frecuente en los films de "somos amigas pero te saco los ojos si puedo". O sea, son amigas de verdad. Rara avis en el cine donde los hombres sí pueden ser amigos leales, las mujeres, en el fondo, viven en la rivalidad y la envidia 
- En el encuentro con un antiguo novio, ella lleva la iniciativa. Esta opción suele ser extremadamente rara. Una cosa es que las protagonistas se pongan en plan de lo que el patriarcado denominaría "putón desmelenado", o sea, se pongan a provocar en plan "calienta pollas" y otra que lleven la iniciativa. Y si la llevan que lo hagan con normalidad, como lo haría cualquier ser humano medianamente equilibrado, sin comportarse como una desaprensiva irrespetuosa del querer y la voluntad ajena.
- Y ¡ojo! donde la única escena de relación sexual es un CUNNILINGUS!!! (bueno, no se ve, se insinúa, es decir, el señor se baja y la cámara se queda con la cara de ella pasándoselo genial).

A parte de eso, la peli está bien. Es una comedia entretenida. 

https://www.youtube.com/watch?v=PFvzASLUqig


Lady Macbeth, de William Oldroyd, 2017

(Crítica publicada en Tribuna Feminista. http://www.tribunafeminista.org/2017/05/atroz-lady-y-burda-pelicula/)

Atroz Lady y burda película

No basta con coger un loco, ponerlo a pasear por la Mancha montado en un rocín para crear una obra maestra. Ni basta con hacer de la protagonista una asesina para convertirla en personaje shakespeariano.
Eso es lo primero que pienso viendo Lady Macbeth, de William Oldroyd.
Todos las críticas entusiasmadas por este plano y otros similares.... Parece como si los críticos no hubieran visto cine en su vida. Y parece que basta con hacer un film de época, insertar algún que otro bello paisaje, algún que otro personaje torturado, algún que otro tirano y, sobre todo, alguna malvada pérfida, para que se descubran y repitan todos lo mismo.


La mayoría de las críticas se muestran, sin embargo, favorables, y todas, como un mantra, alaban: los bellos paisajes (cierto, impresiona la hermosura de este planeta que nos estamos cargando), los planos frontales de la protagonista mientras se aburre a morir metida en su vestido azul (cierto, bonito color), la perversión del personaje (¿perversión? yo más bien diría tontuna misógina de la estancia narradora).